A qué altura se instala, y por qué la que eligen los instaladores suele estar mal
La regla que se usa por defecto —el centro de la pantalla a la altura de los ojos de un adulto de pie— viene de las salas de reuniones. En una sala de clases hay treinta personas sentadas, la mayoría midiendo un metro veinte, y alguien que tiene que alcanzar el borde superior con la mano.
Son dos alturas distintas peleando
Una pantalla en una sala de clases tiene que resolver dos cosas que empujan en direcciones opuestas, y por eso no hay un número único que sirva para todas las salas.
- Que se vea. Los que están al fondo tienen que ver el borde inferior por encima de las cabezas de los de adelante. Eso empuja la pantalla hacia arriba.
- Que se alcance. Si es táctil y el profesor —o los alumnos— van a escribir en ella, el borde superior tiene que quedar al alcance del brazo. Eso la empuja hacia abajo.
En una sala donde nadie toca la pantalla, gana la primera y se instala alto. En una sala de 1° básico donde los niños pasan a escribir, gana la segunda. La pregunta que hay que hacer antes de taladrar no es cuántos metros, sino quién va a tocarla.
Para una sala de clases con uso táctil del profesor, el borde inferior de la pantalla entre 75 y 90 cm del piso funciona en la mayoría de los casos: deja el centro a la altura de los ojos de alguien sentado en la tercera fila y el borde superior al alcance de un adulto. Es un punto de partida, no una norma: hay que corregirlo con las tres comprobaciones de más abajo.
Las tres comprobaciones, antes de marcar el muro
Se hacen con la sala montada, los bancos en su lugar y toma diez minutos. Es lo único que distingue una instalación pensada de una instalación estándar.
- Siéntese en el último puesto. Con un compañero de pie sosteniendo una hoja donde iría el borde inferior. Si la hoja queda tapada por la cabeza de alguien de la fila del medio, la pantalla va más arriba.
- Levante el brazo desde el suelo. Si el profesor no alcanza el borde superior sin estirarse, la pantalla va más abajo — o se acepta que la franja de arriba no se usará.
- Mire el cuello. Sentado en la primera fila, si hay que levantar la cabeza de forma evidente para ver el centro, está demasiado alta. Una clase dura 45 minutos.
Lo que cambia según el curso
| Contexto | Hacia dónde corregir |
|---|---|
| 1° y 2° básico, los niños escriben en la pantalla | Más abajo. El alcance de un niño de 7 años manda, y el uso táctil compartido es el punto de la pantalla |
| Enseñanza media, uso solo del profesor | Más arriba. Nadie de la sala la toca y la visibilidad desde el fondo es lo único que importa |
| Sala con piso plano y muchas filas | Más arriba, y revisar si conviene inclinar levemente |
| Sala pequeña, dos o tres filas | Más abajo. La visibilidad no es problema y se gana comodidad de cuello |
| Pantalla sobre carro móvil | Se regula en cada sala. Vale la pena dejar marcada la altura de trabajo en el poste |
Los errores que se repiten
- Centrarla respecto del muro y no respecto de los bancos. Se ve simétrica y queda descentrada para los que la miran. Manda la disposición de la sala, no la del muro.
- Instalarla sobre la pizarra existente sin decidir qué pasa con ella. Si la pizarra sigue usándose, la pantalla queda demasiado alta; si no se usa, había que sacarla.
- Copiar la altura de otra sala. Dos salas del mismo colegio pueden tener cielos distintos, pisos distintos y cursos distintos.
- Olvidar la salida del cable y el enchufe. Se decide la altura, se taladra, y después el cable queda colgando por delante. La canalización se decide junto con la altura, no después.
Defina y escriba quién va a tocar la pantalla en esa sala. Es una frase y cambia la instalación entera. Sin esa definición, el instalador va a usar su altura estándar — que es correcta para una sala de reuniones y no para un 1° básico.
Y una nota sobre el soporte
La altura efectiva también depende del soporte: uno fijo no se corrige después, uno con regulación vertical permite ajustar cuando cambia el uso de la sala. Si el colegio rota cursos entre salas, esa diferencia importa más de lo que parece al cotizar. Lo que sí no cambia es que el anclaje tiene que ir a la estructura del muro y no a la plancha, que está desarrollado en colgar algo pesado en un tabique de volcanita.