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Sala Técnica

Instalación, acústica y automatización de salas de clases

Portada / Automatización / Sensor de CO₂

Sensor de CO₂ en la sala: qué mide en realidad y qué se hace con el dato

Aparecen en licitaciones y en paneles de control, casi siempre sin que nadie haya definido qué pasa cuando el número sube. Un sensor que nadie mira es un gasto; uno conectado a una acción concreta es de las pocas cosas baratas que cambian una sala.

Automatización·6 min·

El CO₂ no es el problema: es el testigo

En los niveles que alcanza una sala de clases llena, el dióxido de carbono no intoxica a nadie. Lo que hace es delatar otra cosa: cuánto del aire que hay en la sala ya pasó por los pulmones de alguien. Treinta personas exhalando en un volumen cerrado suben la concentración de forma predecible, así que la lectura funciona como un termómetro de la renovación de aire.

Esa distinción importa porque decide qué se compra. Si lo que se busca es «aire limpio» en el sentido de partículas o compuestos, el CO₂ no sirve y hace falta otro instrumento. Si lo que se busca es saber si la sala se está ventilando, el CO₂ es el indicador más barato y directo que existe.

La lectura que importa no es el máximo

Un peak al final de la jornada dice poco. Lo que describe a la sala es cuánto tarda en volver a bajar después de abrir. Una sala que se recupera en cinco minutos y otra que tarda cuarenta tienen el mismo peak y problemas completamente distintos.

Dónde se pone, y los tres lugares donde no

El sensor mide el aire que lo rodea, así que su posición define qué historia cuenta. La regla es simple: tiene que estar donde está la gente, no donde es cómodo instalarlo.

  • No junto a la puerta. Cada vez que se abre, la lectura cae y la sala parece ventilada cuando no lo está.
  • No pegado a una ventana, por lo mismo, y además el sol directo le altera la electrónica.
  • No en el cielo. Es donde el instalador quiere ponerlo porque ya hay corriente, y es donde el aire está más quieto.
  • Sí a la altura de respiración de los sentados, en un muro interior, lejos de la salida del aire acondicionado si lo hay.

Qué se hace con el número

Acá es donde la mayoría de las instalaciones se cae. El sensor llega, se conecta, muestra una cifra en una pantalla y nadie decidió nunca quién la mira ni qué hace. Las tres formas de cerrar ese circuito, de menos a más cara:

  1. Un aviso visible en la sala. Una luz verde-ámbar-roja que el profesor ve sin buscarla. No necesita interpretación y no depende de que alguien entre a un panel.
  2. Una regla de ventilación escrita. «Se abre en el cambio de hora y en el recreo» funciona mejor que cualquier sensor si se cumple. El sensor sirve para comprobar si alcanza.
  3. Extracción gobernada por el dato. Recién acá aparece la automatización de verdad, y solo tiene sentido si la sala tiene por dónde extraer.

Si no se va a hacer ninguna de las tres, el sensor no hace falta. Es la misma lógica que aplica al apagado automático: el equipo no decide nada, decide la regla que alguien escribió.

Lo que un sensor no resuelve

  • Una sala sin ventanas operables. El sensor va a mostrar el problema todos los días y nadie va a poder hacer nada.
  • El ruido de abrir. En una sala que da a un patio en recreo, ventilar y oír al profesor compiten. Es un problema real y no se arregla con un número.
  • El frío. En junio en el sur, la regla de ventilación compite con la calefacción. Conviene decidirlo antes y no dejarlo a criterio de quien tenga frío ese día.
  • La calibración. Los sensores derivan con el tiempo. Uno sin mantención miente igual que no tener ninguno, pero con más confianza.

Dónde mirar

La referencia técnica sobre tasas de ventilación en espacios ocupados es la familia de estándares ASHRAE 62.1 y 62.2, que es de donde salen los criterios que usan casi todos los proyectos de clima. Para calidad de aire interior en general —contaminantes, no CO₂— están las guías de la Organización Mundial de la Salud. En Chile, las orientaciones sanitarias aplicables a establecimientos las publica el Ministerio de Salud, y lo que rige para el funcionamiento de los establecimientos escolares está en los canales del Ministerio de Educación.

Acá no reproducimos umbrales ni tasas: cambian por norma y por versión, y un número copiado envejece sin avisar. Lo que sí sostiene esta nota es lo de arriba: dónde poner el sensor y qué hacer con lo que muestre.